El Gabinete

Somos El Gabinete

Cuando Cristina Vázquez estudiaba Bellas Artes y conoció la existencia de los Gabinetes de las Maravillas decidió que, un día, ella tendría su propio Gabinete de las Maravillas.

Pasaron los años; ella se paseaba con su bata blanca (trabajaba como restauradora) en el Museo de Bellas Artes y el Museo de Artes y Costumbres de Sevilla, entre Zurbaranes, vestidos y joyas vestidos del XIX. Ella seguía fraguando la idea de un Cabinets de Curiosités o Wunderkammern. Aún no sabía cómo se llamaría.

Fue en 2006 cuando decidió que era el momento. Ella seguiría el mismo espíritu de estos espacios tan en boga en el siglo XVII. Volcaría en él todo lo aprendido, lo mirado y lo viajado. Ella lo haría a través de la ropa y los complementos

El Gabinete de las Maravillas (elegir el nombre fue sencillo) sería una colección de todo aquello que le gustaba a Cristina, su factótum, que para eso era su proyecto.

Así, en sus vestidos están los ecos del Jardin Majorelle de Marrakech, de los cambios de color del sol del Océano una noche de agosto, de las heroínas de la Nouvelle Vague, de los suelos del Alcázar, de los volantes de flamenca y su roce con el albero o de los paseos por la High Line de Nueva York. Sí, todo eso puede estar en un vestido.

 

 

 

El Gabinete de las Maravillas quiere atravesar modas y tendencias y hacerlo con color y con alegría. Su ropa es un potente levanta-ánimo. Sus vestidos, tops asimétricos, camisas, faldas y pantalones no son de día ni de noche, de fiesta ni de oficina: son para cuando una lo quiera y lo necesite.

Cristina trabaja con artesanas locales y con proveedores locales. Sus clientas están en las calles de Nolita, de Malasaña o de Kensington. Compran online, por teléfono o en persona. Qué más da la forma, lo importante es que ese vestido camisero termina cerca de quien lo quiere.

Han pasado diez años desde su nacimiento y este proyecto sigue su camino. Hace unos meses ha inaugurado su nuevo atelier (perdón por el galicismo pero la moda es un invento francés) en el centro de Sevilla. Desde su ventanal se ven Las Setas. Este espacio, mitad taller, mitad showroom, mitad tienda, está abierto a quien quiera visitarlo. Tocar las telas, probar la ropa y saber qué hay detrás de cada prenda es agradable. Y Cristina te invitará a un café.


El Gabinete de las Maravillas quiere atravesar modas y tendencias y hacerlo con color y con alegría.