Hace 35 años…

En estos días de Comuniones me he acordado de la mía, un 8 de mayo de 1981…

Esta foto con mi madre fue a la entrada de la Iglesia, casi me muero de la verguenza. Les costó no cortarme el flequillo, porque yo para muchas cosas soy muy arisca. Yo, que acababa días antes de aprender a montar en bici me escapé con el cancán y la camiseta interior, a medio vestir, a montar en bici. Los nervios, qué malos son.

Me acuerdo de todo ese día. Me tuve que poner el vestido de mi hermana, claro, que también me dio coraje, pero lo asumí, porque con 8 años tienes poco que decir. Eso sí, la diadema de la cabeza me la compraron nueva.

Lo celebramos en el Colegio, y creo que mis padres invitaron a todo el mundo. Recuerdo los regalos maravillosos: una cajita de música, juego de compases, una cajas de caramelos que al comértelos había un puzle en la base… Muchisiimas cosas. Recuerdo que mi tía Maribel me preguntó que que quería, yo lo tenía claro: El chandal de la que canta en Parchís, la ficha verde. Ese quiero.

Evidentemente no lo encontró, ahora habría mil millones de versiones, pero antes nada de eso. Y me compró un chandal Adidas que la parte de arriba era amarilla con las rayas laterales azules y los pantalones al revés. Picaba, pero para mi fue como regalarme un traje de alta costura. Porque en el pueblo yo me ponia el chandal el 1 de enero y me lo quitaba el 1 de enero del año siguiente. Eso si, lo combinaba con camisas que me hacía la modista o botas altas de ante rosa. Muy guapa yo.

A la hora de comulgar, por primera vez, el fotografo decidió darle a mi madre mejor la foto de mi compañero Ignacio, que estaba a mi lado y el sí comulgó bien, yo, regular. Así que no tengo foto de ese momento.

Recuerdo como los ancianitos del pueblo me venían con un sobrecito con lo que podían darme, que sería con muchísimo esfuerzo. Ahora parece que exigen en bodas y comuniones una cantidad fija, tarifa plana. Siempre estuve en contra de dar dinero como regalo en estos casos, después de ver aquel esfuerzo.

Después de la celebracion mi madre nos tenía preparados a mi hermana y a mi el mismo vestido rosa de batista, ideal. Mi madre siempre se preocupó de que fueramos ideales, porque ella siempre se arreglaba y mi padre era un pincel.

Pues nada, sólo quería compartir este día con vosotros, que para mi fue tan bonito y que mis compis, si leen esto, se acordarán también.
Les mando un besito a todos!!!

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